Guía para elegir el pediatra de tu hijo

diciembre 3, 2013 en 2:55 pm | Publicado en Familia, Salud | Deja un comentario
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Elegir el pediatra es una decisión que algunas parejas toman antes de la concepción del niño y otras durante el embarazo. Lo cierto es que hacerlo anticipadamente (al menos cuatro meses antes de dar a luz), resulta lo más acertado, ya que los padres podrán contar con el tiempo necesario para analizar la elección más idónea.

elegirelpediatradetubebeSabemos que tu hijo es lo más importante para ti y por esta razón te brindamos algunos consejos que te ayudarán a optar por el mejor médico para él:

¿Cómo empezar?

Puedes pedirle a algún familiar, una amiga o a tu ginecólogo que te recomiende un doctor de confianza. Luego, busca su nombre en Internet; es posible que descubras información sobre su reputación clínica.

Además, procura conocer en cuáles universidades ha cursado estudios y asegúrate de que cuente con las certificaciones correspondientes (en la mayoría de los casos, éstas se encuentran expuestas en la sala o consultorio médico).

Especialidad del doctor

El médico de tu bebé puede desenvolverse en el área de pediatría, rama de la medicina que se ocupa de la salud y las enfermedades de los niños, o bien ser un doctor especialista en medicina familiar o integral.

Ambas opciones son válidas y dependen de las preferencias y gustos de los padres.

Elección apropiada

Una vez que hayas tomado la decisión y asistas a las primeras consultas, observa cómo reacciona tu pequeño frente al médico; es importante que él también se sienta cómodo con su doctor.

Entabla una conversación con el médico y mantente atenta a su comportamiento para descubrir si realmente le gusta trabajar con niños, está informado acerca de los últimos avances de la medicina, es abierto y claro al contestar las preguntas que le haces, e indaga sobre las medidas de higiene y comportamiento de crianza que tienes con tu hijo. Estos aspectos son claves para garantizar la presencia de un profesional altamente calificado para cuidar la salud de tu bebé.

Asegúrate que…

  • La clínica o el consultorio médico se encuentren en un lugar accesible y cómodo para llegar.
  • Los días y horarios de consultas se adapten a tus posibilidades.
  • La sala de espera sea cómoda y agradable para ti y para tus hijos.

La información suministrada relacionada con el área de salud, es a título referencial e ilustrativo y en ningún momento sustituye la atención médica profesional, ni debe interpretarse como tal. Por favor, acude a un profesional de la medicina para el diagnóstico, tratamiento, cura o prevención de cualquier enfermedad.

Fuente:

espanol.babycenter

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Bebés con congestión nasal ¿Qué hacer?

septiembre 25, 2013 en 6:36 pm | Publicado en Familia, Salud | 5 comentarios
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La congestión nasal en un bebé puede derivarse por un resfriado común, gripe o sinusitis. Exponerlo a ventiladores o aires acondicionados por mucho tiempo, o cambiarlo de un ambiente caluroso a uno frío de manera brusca, también puede alterar su proceso de respiración.

Esta inflamación de los tejidos de la nariz puede producir además, que el niño tenga problemas al momento de la lactancia ya que cualquier actividad que lo agite le provocará llanto e inmediatamente fatiga.

Cuando este tipo de emergencias se  presenta debes evitar desesperarte y actuar de manera rápida para calmar lo más pronto posible a tu bebé.

Lo que debes hacer:bebesconcongestionnasal

  • Si te das cuenta que el bebé presenta congestión nasal, revisa sus cavidades nasales para verificar si tiene algún elemento que obstruya su respiración. De ser así llévalo de emergencia a su pediatra.
  • Si no tiene algún objeto obstruyendo el área, colócale un par de gotas de solución salina en las fosas nasales. Espera un minuto a que haga efecto y voltea al niño boca abajo para intentar que la mucosidad salga por sí sola. De no tener solución salina en casa, prepárala tú misma con agua tibia y media cucharada de sal (se debe preparar al momento).
  • Utiliza una pera o succionador para intentar aspirar el moco y ayudarlo a salir. Introduzca la pera en la nariz sin nada de aire y cuando esté dentro, presiónala para que aspire la flema.
  • Eleva la parte superior del colchón colocando debajo libros, tablas o almohadas, para que al momento de acostar al bebé la mucosidad drene y no corra ningún riesgo de ahogarse con sus propios fluidos.
  • Emplea un vaporizador en crema o humedece una habitación, como el baño, y entra con el bebé para que respire el vapor.
  • Aplica compresas calientes o toallas húmedas en la frente del niño entre cinco y diez minutos tres veces al día.
  • Mantén al bebé hidratado con agua a temperatura ambiente y con leche materna o de fórmula.

Si ya aplicaste todos o la mayoría de estos consejos y la congestión persiste, revisa si la mucosidad del niño ha cambiado de color blanco a amarillo o verde, si la contextura de la flema pasó de ser líquida a espesa o si tiene la garganta irritada y los ojos rojos.

En caso de observar alguno de estos signos, es momento de llevarlo al médico para aplicarle un tratamiento más fuerte que reponga el estado de salud de tu bebé. Evita automedicarlo; no todos los niños reaccionan de la misma manera y podría presentar complicaciones mayores.

Fuente:

nlm.nih.gov

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